lunes, 4 de enero de 2016

EL BOLSO - SU HISTORIA


El comienzo del uso del bolso debemos deducirlo de la misma forma como se dedujo el principio del calzado, por ejemplo; el bolso, que hoy es un complemento indispensable para la mujer e importante en la evolución de la moda, debió tener unos orígenes mucho más vulgares; la antigüedad del bolso puede ser paralela a la de la humanidad. Desde épocas prehistóricas, el ser humano tuvo necesidad de transportar pequeños utensilios habituales para sus necesidades básicas, tales como la caza o la alimentación, para guardar instrumentos de silex o piedra, primero y metal después, empleó bolsas hechas con hojas de árboles o pieles de animales que atadas o sujetas a un palo, las transportaría de un lugar a otro.

En algunos yacimientos de Europa Central y Oriental, es el caso de Alemania, Francia o Rusia, se han encontrado estatuillas que pertenecen al Paleolítico, año 20.000 a.C. y que presentan algún tipo de tocado en la cabeza, hecho de fibras vegetales (tal es el caso de la Venus de Lespugue o la Dama de la Capucha hallada en la zona de Las Landas). En España, las pinturas rupestres de algunas cuevas en la provincia de Albacete, Valencia o Teruel, por ejemplo, aparecen lo que sería una especie de faldas en las mujeres. Para confeccionar y atar las pieles se requería una aguja que las perforase y la invención de la aguja de piedra o hueso con ojo, vino a solucionar una cuestión de mayor importancia como era preparar ropas para cubrirse y bolsas para transportar objetos

Incrustados entre una masa terrosa, dientes de perro parecen haber decorado un antiguo bolso cuya materia de cuero o textil se ha desintegrado. La bolsa más antigua del mundo podría haber sido encontrada en Alemania, y su propietario, al parecer, tenía un agudo sentido del estilo de la Edad de Piedra. Arqueólogos trabajando en un enclave cerca de Leipzig han descubierto más de un centenar de dientes de perro dispuestos muy juntos en una tumba fechada entre 2.500 y 2.200 a.C. Según la arqueóloga Susanne Friederich, los dientes eran, probablemente, una decoración de la solapa exterior de un bolso de mano.

Miles de hallazgos de períodos posteriores -incluyendo la tumba de una mujer enterrada con medio kilo de joyas de oro, y datando alrededor del 50 a.C., también han sido presentados. Incluso, entre tan rico botín, el bolso es algo especial, de acuerdo con Friederich, quien dirige el proyecto de excavación. "Es la primera vez que podemos mostrar evidencia directa de un bolso como este". Aunque puede parecer raro un bolso con dientes de perro, éstos eran, en realidad, bastante comunes en los entierros de la Edad de Piedra de Europa septentrional y central, afirmó Friederich. De hecho, el número de dientes encontrados en tumbas alrededor de la región sugiere que los perros fueron considerados tanto como ganado como mascotas: sólo la solapa del bolso requirió los dientes de decenas de animales. En otros enterramientos de la Edad de Piedra en la zona, dientes de perro y lobo, así como conchas de mejillones, han sido descubiertos según patrones que sugieren que los cadáveres estaban cubiertos con mantas tachonadas con los mismos, las cuales hace mucho tiempo se desintegraron, dijo Friederich.

En el Museo de El Cairo se conserva una estatuilla conocida con el nombre de “El hombre de la mochila”, se trata de una talla de madera policromada hallada en la tumba de Niankhpepi en Meir, que fue descubierta en el año 1894, es una estatuilla de 36,5 cms. de altura que representa a un joven egipcio transportando, en la mano, una cestita con asa y en la espalda una mochila, pertenece a la VI Dinastía en el reinado de Pepi I, en los años 2332 a 2283 a.C. También en un pozo cerca de Luxor, unos arqueólogos españoles, en el año 2006, descubrieron una tumba de unos nobles que pertenecía a la XVIII Dinastía, aproximadamente 1500 años a.C., en el ajuar que se hallaba junto a los sarcófagos, habían diferentes utensilios, así como varios bolsos y cestas.

La civilización Mesopotámica nos ha transmitido el empleo de un tipo de bolso, en este caso se trata de un contenedor que aparece en una campana de bronce que se conserva en el Museo del Próximo Oriente en Berlín. Este relieve en la campana de bronce, representa a unos sacerdotes en el siglo VIII a.C. y que uno de ellos porta un bolso cuadrado con asa, en aquella época la medicina estaba estrechamente ligada con la magia y en ese relieve se aprecia un pez que forma una parte de la figura del médico o sanador. El gran adelanto y la inventiva creativa de este pueblo, marcó un punto de inicio de determinadas formas de hacer y en la indumentaria también lograron sus avances.

En el primer libro de Samuel 1050 – 970 a.C. nos habla de la bolsa pastoril que llevaba David frente a Goliat. Entonces tomó su cayado en su mano y escogió cinco piedras lisas del arroyo, y las puso en la bolsa pastoril, en el zurrón que llevaba. Jesús recibe el beso de Judas traicionado por una bolsa de monedas. Es por tanto uno de los complementos usados de forma habitual por aquellas gentes, sin embargo suponemos que sigue siendo un elemento obligado por la necesidad.

Los antiguos griegos, se bañaban con mucha frecuencia e incluso se afeitaban con el uso de cuchillas, además les gustaba ir muy perfumados y todos esos aceites, perfumes, cuchillas lo guardaban en una bolsa.
Se presume que los celtas existen desde el año 2000 a.C. (fin de la Edad de Bronce) y alcanzan el culmen de su cultura en la Edad del Hierro. En aquella época estaban divididos en dos grupos, los primeros abarcaban Europa, desde el río Danubio, vivían de la agricultura y de la artesanía y eran el grupo más pacífico de los dos; el otro grupo, los celtas guerreros como los conocemos hoy, que venían de Los Balcanes y disponían de un buen ejército. Eran estos celtas guerreros los que saquearon Roma y Delfos, y conquistaron grandes partes de Europa. Transmitieron su idioma, costumbres y religión a los pueblos de la zona conquistada. El territorio se extendía, en su época de mayor expansión, desde el bajo Danubio hasta las Islas Británicas, desde España hasta el mar del norte. En muchos casos los ciudadanos Celtas colgaban en sus hombros y espaldas este tipo de bolso.

Algunas divinidades romanas como el dios Mercurio, lo representaban con una bolsa en la mano, era el dios del comercio y la abundancia. Un hombre portando la bursa. Los obreros en la Roma antigua, al llevar la túnica corta, el bolso o bursa, lo llevaban a la vista. Una mujer portando un pequeño bolso o bursa. Sin embargo era muy raro ver a un hombre rico o un senador con un bolso en la mano, de igual forma pasaba con las mujeres, que guardaban sus bursas, debajo de los ropajes. Los soldados de las Centurias romanas, llevaban los utensilios de uso común, en una bolsa colocada a la espalda, se le llamaba lóculo y viene del latín con un significado de pequeño rincón o lugar; se han rescatado pequeños trozos de cueros que correspondían a lóculos de legionarios en lo que se denominaba Britania.

Galos; Germanos; Sálmatas; Dácios; Escitas y Partos, entre otros, lucharon contra el Imperio Romano en diferentes momentos de la historia, de esos pueblos nos ha llegado información de sus trabajos en cuero y la forma en que lo cosían, así como los adornos que empleaban, los bolsos de cuero y tejido eran elementos habituales en la actividad diaria. Un guerrero Alano con un bolso en su cintura es la imagen de la indumentaria de este pueblo

El arte Paleocristiano nos ha dejado alguna representación de los zurrones empleados en los siglos I al VI por los pastores. Una prueba de ello es la escultura de “El Buen Pastor”, un símbolo de Cristo en el Arte Paleocristiano.

En el Imperio Otomano y los diferentes Califatos (Omeya, Abbasí y el propio Al Andalus), el bolso se empleó como simple contenedor llevado generalmente en bandolera y naturalmente por el hombre antes que por la mujer.

La burka islámica no permite mostrar ningún tipo de complemento, si bien alguna mujer puede llevar un bolso en bandolera como única necesidad para guardar sus pertenencias, pero está totalmente alejado de la moda. Con bolso negro como contenedor de objetos necesarios y diversos.

Una prenda de esa cultura logró entrar en el selecto mundo de la alta costura parisina. Se trata de la abaya, una túnica negra que visten millones de mujeres árabes y musulmanas para taparse el cuerpo y la cabeza (pero no la cara y los pies como con la burka) y que ahora fue reinventada por 22 famosos diseñadores. Entre ellos figuran nombres como Nina Ricci, Carolina Herrera o John Galliano, el director artístico de Christian Dior que ha creado prendas para la primera dama francesa, Carla Bruni, entre otras; en esta prenda eminentemente árabe, si es posible complementarla con carteras al tono o bolsos, sin que por ello se falte a la tradición.

Los países occidentales han ido adaptando una moda a las culturas de los pueblos africanos y en la actualidad, la cultura y tradiciones del continente de África, son motivo de diseños que se lucen en todas las pasarelas del mundo y por las más destacadas marcas y diseñadores  del momento.

De la zona del Tibet nos han llegado pequeños monederos hechos en diferentes clases de materiales, desde el cuero, latón, incluso con aplicaciones de piedras semipreciosas. Los monederos se sujetaban a la cintura, por medio de una correa, y las gentes más pudientes los adornaban con piedras semipreciosas y metales.
Durante la Edad Media, era evidente que hombres y mujeres llevaran algún tipo de bolsa o bolso, casi siempre oculto, pero en determinados casos a plena vista; los bolsos resultaban muy prácticos porque la ropa por lo general no tenía bolsillos. A algunas de las bolsas pequeñas que llevaban los nobles se les llamaba limosneras, quizás viene de aquellos tiempos la costumbre de usar este tipo de saquitos para llevar dinero que darían a los pobres. Las primeras representaciones pictóricas de bolsas están en manos de peregrinos, aunque a partir del siglo XIII es corriente verlas en otras representaciones, tanto pictóricas como escultóricas y grabados.

Quizás el empleo del bolso fue más utilizado en la Baja Edad Media, siglos XI al XV, que en la Alta Edad Media, siglos V al X. La influencia bizantina llegó a emplearse sedas y bordados con hilo de oro y plata para los bolsitos de mano, incluso con adornos de pedrería. La influencia de los pueblos conquistados al Islam, empleaban mayor sobriedad para las bolsas o bolsos que solían ser de cuero. También se hacían los bolsos de piel de cabra, para las personas más adineradas o de piel de vaca para los menos pudientes.

Los campesinos empleaban cualquier material para hacer sus contenedores, desde la madera tallada formando un bolso o monedero, hasta las pieles de los animales más comunes, como la comadreja, el conejo o el cordero. Se empleaban igualmente fibras de lino, lana y algodón que se tejían y se coloreaban o tintaban a base de cáscaras de cebolla con semillas y zumos vegetales; para las clases más pobres los colores eran siempre similares, el gris o marrón; para los más pudientes se empleaban toda la gama de colores con empleo de hilos de oro y plata y también la incrustación de piedras preciosas.

Los imperios de occidente (Británico; Español; Portugués; Francés, entre otros) marcados por las monarquías absolutas, emplean prendas que dan un vuelco a la forma de vestir conocida hasta entonces. En el siglo XV, los vestidos masculinos se cortaron y las calzas se alargaron. Comenzaron a llevar una toga, que se modifico hasta convertirse en una especie de corpiño abierto a los costados. Más tarde, se transformó en una casaca abierta por delante. La ropa, de vivos colores, se combinaban con pieles. Las damas lucen en sus manos pequeños bolsos. El vestuario femenino se caracterizo por el escote cuadrado, los bordados de oro y plata. También usaban trajes de embudo de larga cola, talle alto bajo los senos y mangas largas y ajustadas, acuchilladas o rasgadas por la parte superior. Hacia finales del periodo se exageran con postizos las caderas apuntando los miriñaques (prenda interior femenina de tela rígida o muy almidonada armada con aros, que daba vuelo a las faldas). Las damas lucían bolsos al tono y se tocaban la cabeza con cofias.

Tras la Revolución Francesa, los primeros bolsos que aparecen recibe el nombre de “retículas” que venía del latín retículum, era como un bolsillo exterior al que se le había puesto un cordón para cerrarlo y las damas lo llevaban en la mano; era una aparición de la estética femenina totalmente nueva, algo así como que una parte de la ropa interior, se había colocado a la vista de todos. Pero las burlas y comentarios se acallarían pronto al ir ganando adeptas y convertirse ya a principios de 1800 como una prenda totalmente usual e imprescindible. La Revolución Francesa impuso la sobriedad en la forma de vida de la sociedad francesa primero y europea, más tarde; las cinturas por debajo del talle de las damas, ceñían el vestido al cuerpo y los bolsos, que hasta entonces se habían mantenido ocultos, tienen que exteriorizarse y, al principio, se trataba de simples bolsitos hechos con lino o tejido de cualquier tipo, incluso de lana, pero poco a poco se fue sofisticando el uso del bolso y adquiriendo nuevas formas y estilos.

Las limosneras son unos bolsos que aparecen a finales del siglo XVIII y principios del XIX y que tienen cierta similitud con las retículas, pero en este caso se trata de bolsas con una abertura en la parte superior que podía estar cerrada con cordón o no y que se asemejaban a aquellas bolsas empleadas ya desde el medievo en los templos católicos, para recoger las limosnas para el culto o los pobres. Estas limosneras se hacían en diversos tipos de paños, desde terciopelos hasta sedas, muchas veces con abundantes  bordados; fueron inmortalizadas en la corte de Napoleón. Se trata de una denominación a una forma de vida que recrea la nostalgia de aquellos años. La gente de la Belle Époque se siente optimista ante los avances de la ciencia y la tecnología; el arte se aprecia incluso en los cabarets de la época. Coincide plenamente con la Revolución Industrial que incrementa el comercio internacional.

Como estilo de la edad de la máquina utilizó las innovaciones de los tiempos para sus formas: las líneas aerodinámicas producto de la aviación moderna, iluminación eléctrica, la radio, el revestimiento marino y los rascacielos. Las damas lucían bolsos espectaculares con boquillas enormes que llamaban poderosamente la atención. Boquillas de oro que daban un carácter exclusivo a quien lo portaba y solo estaban disponibles para la nobleza o personas de la alta burguesía. Muchas veces, las boquillas de metales preciosos, se engarzaban con piedras preciosas o semipreciosas. Estas boquillas estaban caladas o labradas representando adornos florales, este trabajo de orfebrería se unía al elevado valor del oro o  la plata, por ello los bolsos de estas características solían pasar de madres a hijas; costumbre que incluso en la actualidad se sigue, pero los bolsos con boquilla de plata u oro empleaban también finas sedas y solían estar muy repujados de abalorios con bordados muy sofisticados.

Sujeto a una cadenilla casi siempre se trataba de monederos de plata de diferentes formas , más o menos del mismo tamaño y que tenía en su interior varios departamentos (hasta tres), esos departamentos estaban hechos con cartoncillo forrado de raso en un determinado tono. La parte frontal del monedero solía ser grabada con las iniciales de su propietaria. Se empleó desde mediados del siglo XIX hasta el primer cuarto del siglo XX.

Desde el siglo XVIII, la costumbre de viajar se fue imponiendo también en las damas y ello obligó a idear un bolso algo más amplio para dar cabida a los diversos utensilios de aseo personal, el Neceser; al principio fueron las diligencias, junto con los baúles voluminosos. El Neceser fue adquiriendo nuevas formas y empleando otros materiales, en este caso la chapa de cobre con asa de lucita o baquelita. Otros Neceseres de chapa, estaban forrados interiormente con sedas o terciopelos de variados colores.  Se emplearon materiales más modernos como el metacrilato y se adornaban con grabados al fuego.

Al principio fue el bolso de fiesta, se empleaba con todo tipo de tejidos y abalorios; también ricos bordados en oro y plata, incluso con piedras preciosas y semipreciosas. Las damas llevaban estos bolsos o monederos con cadenas o colgadores sujetos a la mano y en ellos se guardaban los útiles propios para el maquillaje y otros objetos de pequeño tamaño.Se utilizaban también bastidores de metales nobles y otros como el celuloide o la baquelita.


A partir del siglo XX se fue imponiendo más la cartera tipo sobre, con profusión de bordados con diferentes motivos y por lo general con el empleo de hilo de plata y de oro; también hubo casos del empleo de pequeños diamantes para enriquecer todavía más los bordados; en ocasiones se reproducían obras de arte o edificaciones emblemáticas.

Se emplearon muchos tipos de materiales, al principio eran hilos de oro y plata, más adelante se empleó el cristal en forma de minúsculas cuentas de todos los colores, para formar complejos bordados que representaban los motivos más variados, desde los de tipo floral, hasta los que representaban paisajes, figuras, monumentos e incluso figuras geométricas; se trata de un trabajo artesano encomiable en el que se empleaban cientos de horas para bordar un pequeño bolso o monedero y pasar miles de cristales perforados hasta completar la figura deseada; más tarde los bordados se realizarían con bolitas de metal, de acero y al final el empleo del plástico fue vulgarizando este tipo de trabajo.

Los bolsos con abalorios se han empleado durante los tres últimos siglos y, en casos excepcionales, los abalorios se mezclaban con auténticas joyas, tales como esmeraldas, rubíes o perlas. También se combinaban ricos bordados con boquillas espectaculares hechas en carey,  plata, oro o marfil. La riqueza de bordados destacaba especialmente y llegaban a ser considerados los bolsos o carteras así decorados, como valiosas obras de arte.

Pero quizás cabe destacar de entre todos los materiales empleados en la elaboración de un bolso, la loneta o lona bordada con el llamado “petit” point”. Esta técnica es muy parecida al “punto de cruz” o al “medio punto”, la diferencia estriba en que se realiza con un punto muy pequeño y sobre un tejido de gran finura, una loneta fina o un tejido llamado cañamazo de tapiz, al ir bordando (generalmente con patrones), el tejido se va arrugando, al hacerse con una única puntada diagonal, que debe ser idéntica en todo el bordado, los puntos van en un único sentido, deformando la tela de base, y por ello debe realizarse sobre un bastidor. Los tejidos se emplean en todo tipo de bolsos, tanto en el exterior formando bordados con paisajes o adornos florales multicolores, como sedas con bellos estampados. El uso de hilo de lino y algodón también confieren al bolso un aspecto artesano que con adecuados bastidores de carey o madera, dan como resultados bellas composiciones.

En Julio de 2011, la galería Christie´s' de Londres, subastó el célebre bolso de Margaret Thatcher, la famosa dama de hierro del final del siglo XX, el bolso de cuero negro era su inseparable compañero y allá donde posaba, estaba ella y su bolso, le llamaba “mi compañero de confianza”; este popular bolso alcanzó en la subasta los 40.000 dólares USA.

En aquellos años, las grandes marcas o firmas que fabricaban bolsos se habían encargado de hacer auténticos iconos, bolsos se hicieron famosos porque sus propietarios los exhibieron en alguna ocasión; es notable la popularidad del Bolso Kelly, creado por Hermès,  tras aparecer en 1950, en la portada de Life en las manos de la célebre actriz y princesa; ese bolso se rebautizó el bolso como Kelly; este bolso se llama Birkin, en una versión más grande que el Kelly, se trata de un modelo similar. La historia de este bolso es muy curiosa: cuentan que un día la actriz Jane Birkin, viajaba casualmente al lado del presidente de la compañía, a quien le llamó mucho la atención que la actriz tuviera por cartera de viaje una gran cesta de paja. Por curiosidad le preguntó a la actriz por qué usaba ese tipo de bolso y ella respondió que todavía no había conseguido una cartera ideal para viajar, porque los modelos disponibles no se adaptaban a sus necesidades, muchas eran difíciles de abrir y cerrar y otras muy incómodas. Dumas invitó a Birkin a que diseñaran juntos un bolso a su gusto. De ahí nació el famoso modelo.

El bolso chanel 255, el bolso acolchado, es uno de los más famosos de la historia del bolso. Coco Chanel lo diseñó en 1955 para que las mujeres pudieran tener “las manos libres”, pues en aquel tiempo se usaban los bolsos de mano. La diseñadora asistió al hipódromo de Suresnes, en París, y creyó que el material de las sillas de montar sería una buena idea para alguno de sus accesorios. Coco no se imaginaba entonces que su idea se convertiría en un icono de la moda, uno de los más universales y laureados.

La firma Lancel  ideó el “bolso collector”, inspirado en Brigitte Bardot, con el glamour de los años sesenta, los ambientes parisinos y de la Costa Azul, entre ellas la ciudad de  Saint Tropez. El bolso se asemeja a una cesta de playa y emula con su vuelo a las famosas faldas que lucía Bardot.
Uno de los tesoros de los archivos de Gucci, es el bolso Jackie. Creado en la década de 1950, el modelo se convirtió en uno de los accesorios favoritos de Jacqueline Onassis, que fue fotografiada llevando numerosas versiones durante la siguiente década. En 2009, la Directora Creativa Frida Giannini dio a conocer el “New Jackie”, que inmediatamente restableció el clásico de Gucci como uno de bolsos más deseados del momento. Con su estilo original y la exquisita artesanía florentina, el “New Jackie” ratifica los rigurosos códigos de atemporalidad y lujo innovador.

En 1995, Bernadette Chirac, recibió a la princesa Diana de Gales, en París con motivo de la presentación de la exposición de Cèzanne. Como obsequio y recuerdo de aquel viaje Lady Di recibió un bolso de Christian Dior; fue tal la repercusión en los círculos de moda que ese bolso pasaría a llamarse Bolso Lady Dior, ya que la princesa lo llevó de forma habitual en casi todas sus apariciones.

Amazona de Loewe, fue creado en la década de los 70 por Darío Rossi, buscando un bolso con gran capacidad y práctico, perfecto para la mujer trabajadora. Amazona es el primer bolso flexible lanzado por una marca de moda, lo que supuso un cambio en la manera de entender el papel del bolso en la moda.

El verano de 2001 Nicolas Ghesquire creaba el Motorcyclede Balenciaga. Se convertiría en uno de los bolsos más emblemáticos del diseñador español. Lo lucirían muchas mujeres famosas, entre ellas, Giselle Bundchen, Kirsten Dunst, Sarah Jessica Parker o Nicole Richie. La idea que quiso trnasmitir el diseñador es la de un bolso informal que conserva la elegancia y que es apropiado para mujeres resueltas, rebeldes y modernas.

Los nuevos materiales han dado lugar a una serie de bolsos para los que es más importante el diseño que los materiales en sí, incluso utilizan determinados materiales para hacer un llamamiento una sociedad destructiva, es el caso de los llamados materiales ecológicos o incluso los reciclables.

Al aprovechar este tipo de materiales para la confección de nuevos objetos, por una parte se ayuda a la conservación del medio ambiente, pero por otra, se encuentra en estos desechos una buena materia prima y de bajo costo








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